Agonda: La mejor playa de Goa



Os acordáis de que os dejé en un día en el que amanecimos con diarrea y vomitando? Pues aquella misma tarde teníamos pagado un autobús cama de 12 horas sin baño hasta Goa, nuestro siguiente destino. Si si, habéis leído bien, sin baño. Ayesha llevaba 24 horas más mala que un perro, y nosotros ya os he dicho que amanecimos malos. Pensamos que de ninguna manera nos meteríamos en un autobús sin baño en ese estado, así que intentamos que nos cancelaran el billete.
El hombre fue muy amable y sencillamente nos dijo que no, así que quedaba correr el riesgo o perder el dinero de los billetes Hampi-Goa, 1000 rupias o 14 euracos por cabeza que tiraríamos a la basura. Como el bus salía a las 6 de la tarde decidimos quedarnos con una habitación de hotel como cuartelillo para los enfermos y decidir sobre la marcha a las 6 de la tarde en función de la evolución de nuestros apretones. Llegada la hora ya hacía varias horas que ninguno de nosotros iba al váter, así que decidimos emprender la hazaña no sin antes pretrecharme de todo lo necesario para un apretón de urgencias. Decidí que vomitar no sería un gran problema porque podría sacar la cabeza por la ventanilla. Por si acaso, busqué un par de bolsas que no estuvieran picadas. Las diarreas eran otro problema. Preguntamos al de la oficina si el autobús pararía en caso de apretón de urgencias y el tipo dijo que no, que no pararía bajo ninguna circunstancia. Pablo con mucho arte le dijo que qué pasaría en caso de apretón, si debía uno bajarse los pantalones y cagar directamente en el bus, a lo que el tío respondió que si, y que luego tendría que pagar 5000 rupias en concepto de limpieza. La situación era surrealista así que yo busqué una solución aún más surrealista. Como las camitas tenían cortinas decidí llevarme un cubito, papel higiénico y toallitas húmedas. En caso de urgencia por parte de alguno de nosotros podría cerrar su cortina, hacer caca en el cubo y tirarlo por la ventana. Que si, que lo se, que es una asquerosidad, pero la circunstancia no era para dejar nada al azar, os lo aseguro. 

NUESTRO PEDAZO DE CAMA EN EL BUS QUE NOS LLEVÓ A GOA

Así pertrechados nos subimos al autobús y nos preguntaron por la playa de Goa en la que queríamos bajar. Les dijimos que Agonda y el tipo lo apuntó en un papel. Todos estábamos más o menos bien, así que cerramos nuestras cortinitas rezándole a todas las vírgenes para que nuestros culos permanecieran cerraditos. A las 4 de la mañana el bus paró en Palolem, una playa pegadita a la de Agonda. Preguntamos si debíamos bajarnos allí y nos dijeron que no, que Agonda era la siguiente playa. Pablo encendió el mapsme en la tablet y vimos que efectivamente ya estábamos allí, dos horas antes de lo previsto. Pero siguiendo la ruta del bus vimos que se pasó la playa de Agonda y siguió hacia el norte. Fuimos a decirles y se hicieron los tontos, siguieron andando y 40 km al norte de Agonda fuimos todos cabreados a decirle al conductor que parara el autobús y que o bien diera la vuelta y nos llevara a nuestra playa, o nos pagara un taxi que nos llevara a nuestro destino. Para ser más concretos Pablo le dijo: "tienen esas dos opciones, y point" y con el "y point" nos estuvimos riendo tres días. El caso es que se lió una buena, todos gritábamos, otro autobús paró y el chófer también gritaba, nos cabreamos muchísimo y peleamos hasta la saciedad. Resultado? 4,30 de la madrugada, noche cerrada y el bus se va sin nosotros y nos deja tirados en medio de la nada. Estaba claro que habíamos perdido la pelea. Nosotros 4 y una chica alemana que curiosamente hablaba español porque había estudiado flamenco en Sevilla. Ole!!!! Fuimos hasta una estación de autobuses pero no salían hasta que no amaneciera, así que buscamos dónde tomar un cafe y esperamos a que se hiciera de día. Y ya con luz, decidimos por votación popular que iríamos en taxi que era más rápido porque estábamos muertos. Así que 1000 rupias menos y una hora después, estábamos en Agonda.

Toda la noche sin dormir, medio malos como estábamos y medio drogados a pastillas nos fuimos a buscar hotel. Y tuvimos una suerte infinita porque encontramos 3 habitaciones pegaditas en plena arena de la playa, mirando el mar en un sitio de ensueño a 1000 rupias (14 euros) la doble con wifi: Sami Beach guesthouse. Soltamos las maletas y caímos rendidos en la cama, yo dormí 3 horas sin moverme de la misma postura.

ANTJE, AYESHA, PABLO Y YO EN EL PORCHE DE NUESTRAS CABAÑITAS MIRANDO AL MAR

Me despertaron los retortijones, unas diarreas de la muerte que habían tenido la decencia
de esperar a que estuviéramos metidos en el hotel. Y ese fue el principio de un virulento virus que nos tuvo a las 5 tres días en la cama. Como os lo cuento, yo llegué a tener 40 de fiebre y diarreas de agua cada 10 minutos. Ayesha, la alemana y yo fuimos las que más fuerte lo sufrimos, Pablo y Rita estaban un poco más recompuestos pero malitos tambien. Qué sería nunca lo sabremos, pero una semana más tarde a mi no se me han quitado las diarreas.

TODOS EN PLENO PROCESO DIARREIL

En Agonda hemos pasado 5 días, 3 de los cuales yo no tuve fuerzas para salir de la habitación, así que se puede decir que 2 días y medio hasta que cogimos nuestro autobús para Panají, la capital de Goa. Pero os aseguro que esos días merecieron la pena, la playa de Agonda es de una belleza espectacular. No hay construcciones, sólo cabañitas de madera entre la densa vegetación que llega hasta la orilla. En la playa puedes ver a las vacas paseando y no hay ruido, sólo turistas paseando, meditando o haciendo yoga. Justo lo que buscábamos, y con unas puestas de sol de infarto. De verdad, Agonda es una pasada de playa si buscáis tranquilidad pero con todos los servicios.

 HAY SUFICIENTE ESPACIO PARA TODOS

 LA ÚNICA CALLE DE AGONDA CON TODAS LAS TIENDAS Y RESTAURANTES


PUESTA DE SOL DELANTE DE NUESTRAS CABAÑAS

 Subirnos al autobús suponía despedirnos de Ayesha y Rita, con las que hemos compartido un mes de viaje. No queríamos ni pensar en el momento en que nos despidiéramos, pero tenía que llegar. Viajar por India es duro, muy duro a veces. Y juntas nos hemos reído de los malos momentos y hemos llorado de emoción en los buenos. Es complicado encontrar gente con la que conectes y compartas parte de tu ruta de viaje, y en esta aventura hemos tenido la suerte de que nos pasara 4 veces (Elena e Ivan, Erika y Adrián y su hija Vicky, y Loli y Edu, besos desde aquí!)  y una de ellas han sido Ayesha y Rita. Las casualidades del momento justo, coincidir en la ruta o hacerla para que coincidiéramos. Chicas, menos mal que estuvimos juntos en todas aquellas horas interminables de tren. Ojalá que nuestros caminos se vuelvan a cruzar, lo decimos de corazón y lo sabéis. En Sevilla siempre tendréis dos amigos.

CON AYE Y RITA, OS ECHAMOS DE MENOS!!

Y la razón para irnos a Panají incluso sin ganas, fue que Pablo tenía el exámen de inglés del IELTS. Allá por verano se matriculó, cuando el plan era volver cuando se nos acabara el dinero, trabajar 4-5 meses en inglaterra y seguir viajando. Ahora nuestro plan es volver a la India con la Fundación Vicente Ferrer, pero el exámen estaba pagado y cuesta 150 pavos, así que decidimos que lo haría igualmente y así ya lo tiene. De los tres días que hemos estado en la capital hemos dedicado dos al exámen oral y el escrito. Y muchas horas a pasear por Panají y Old Goa, una ciudad colonial herencia portuguesa llena de casas de colores e iglesias blanquísimas.

CASAS COLONIALES EN PANJIM

MUY COLORIDAS Y PECIOSAS
UNA DE LAS MUCHAS IGLESIAS DE OLD GOA, A 9 KM DE PANJIM
IGLESIA EN EL BARRIO DE ALTINHO EN PANAJI

EL MERCADO DE PANAJI SIEMPRE MUY CONCURRIDO
UNA GAHT EN PLENO CENTRO DE PANAJI TODAVÍA EN USO

La verdad es que merece una visita, aunque encontrar dónde dormir fue una odisea. Los lugares pequeños no tienen licencia para acoger turistas, y los grandes son muy caros. Y así estuvimos horas y horas dando vueltas hasta que se nos hizo de noche. La suerte fue que finalmente encontramos habitación en una guest House llamada A Pousada con una habitación con baño y bastante limpia a 950 rupias la noche, unos 13 euros. La verdad es que es una de las mejores opciones de la ciudad para bolsillos ajustados.

NUESTRA GUESTHOUSE EN PANAJI

Y la última noche la pasamos en el aeropuerto. Si, pesadilla total, pero nuestro vuelo a Bombay salía a las 5,30 de la mañana, por lo que había que estar allí a las 4,30. Como se tarda una hora en llegar al aeropuerto habría que haberse levantado a las 3 de la mañana, así que decidimos que para eso mejor no pagar una noche de hotel. Y allí que nos fuimos con nuestras maletas a dormir al aeropuerto y a esperar nuestro vuelo para llegar a Bombay, nuestra última parada en la India. Pero eso os lo cuento en el próximo. Besos a todos!

EN EL SUPER DE PANAJI EN VEZ DE DARTE UNA BOLSA TE ENVUELVEN LA COMPRA EN PAPEL DE PERIÓDICO. ME ENCANTA!
Pablo Troncoso Web Developer

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